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jueves, 30 de junio de 2011

Gina Rinehart, la persona más rica de Australia: ¿Destronará a Carlos Slim?

La multimillonaria australiana, Gina Rinehart, de 57 años, podría superar dentro de algunos años a los hombres más ricos del mundo: Carlos Slim, Bill Gates, Mark Zuckerberg y Warren Buffett. En la actualidad, la fortuna de Rinehart, al canza la cifra de 10.300 millones de dólares, valor que se cuadruplicó en el último año.
Según una publicación de la revista Forbes, sus bienes alcanzarán el valor de hasta 100.000 millones de dólares, debido a que la propietaria y presidente de la empresa minera Hancock Prospecting, controla vastas extensiones ricas en minerales. Rinehart, maneja un negocio con un flujo de capital de efectivo de casi 2.000 millones de dólares anuales, con planes para explotar más minas de mineral de hierro y para agregar el carbón a su inventario de exportaciones mineras en Asia.
Además, según estimaciones de Citigroup, Rinehart superará a los cuatro hombres más ricos del mundo, por sus tres proyectos que desarrolla y por sus excelentes inversiones también relacionadas a la extracción de

viernes, 18 de febrero de 2011

Yalda la favorita del alcaide de la prisión de Versalles (Francia)

El sexo a cambio de privilegios en la prisión de Versalles. Francia revive el caso del Clan de los Bárbaros en una historia de manipulación y favores sexuales en la cárcel. 
Yalda retratada en un juicio (AFP)
El director de la cárcel de Versalles, Florent Gonçalves, fue destituido por los favores sexuales concedidos a la presa Yalda del Clan de los Bárbaros.
 Cuando Yalda llegó a la prisión de Versalles, con 18 años recién cumplidos, todos, allí, sabían quién era, de dónde venía y porqué estaba encerrada. Cargaba con 9 años de condena y con un sentimiento de culpabilidad que iba o venía, según el día. Entre rejas, su personalidad afloraba sin tapujos. La Yalda de dos rostros. Uno, el de insegura adolescente, influenciable y con el peso en la personalidad de una violación nunca confirmada. El otro, el de seductora, implacable, infalible y libre de todo remordimiento. Exactamente las mismas caras que mostró durante el juicio al Clan de los Bárbaros en abril de ese mismo año, poco antes de ingresar en Versalles.
El caso acaparó portadas, programas y tertulias. Y los acontecimientos salían a la luz golpeando con una dureza que dejó a la sociedad francesa, árabe y judía, en estado de shock. Los hechos que llevaron a Yalda, y a los otros 22 miembros del clan, a prisión arrancaron y terminaron en enero de 2006, en París, en una de las calles en las que abundan los negocios regentados por judíos. Tras semanas preparando el brutal crimen, Yalda, de origen francoiraní y con 17 años por aquel entonces, entró en una tienda de telefonía móvil con unas premisas tan claras como básicas: seducir al dependiente, Ilan Hamili, de 23 años y llegado de Israel.

miércoles, 26 de enero de 2011

María Santos Gorrostieta , la heroica mujer mejicana

Esta mujer no se rinde. Esta mujer no sonríe. Esta mujer no exhibe el porte altivo de aquel narcotraficante apodado La Barbie ni de su amigo El JJ, detenidos por la Policía Federal y presentados ante la opinión pública vestidos con la misma ropa cara de marca, como si ese fuera el uniforme del éxito rápido y seguro, la vieja y poderosa atracción del “vive rápido, muere joven y haz un cadáver bonito”. A esta mujer ninguna autoridad competente le ha preparado un luminoso escenario como hizo hace tan solo unos días con El JJ, presentado junto a su guapísima novia, una reina de la belleza colombiana, y delante de un pequeño pero muy poderoso arsenal de armas nuevas y relucientes. Ni tampoco los principales medios de comunicación mexicanos le han concedido a esta mujer –y sí a La Barbie, y sí a EL JJ-- espacios en horarios de máxima audiencia, entrevistas con periodistas famosos. Esta mujer –María Santos Gorrostieta—no tiene nada que ver con ellos. Aunque sí con sus balas.
El 15 de octubre de 2009, esta mujer, alcaldesa del pequeño municipio de Tiquichea, en el Estado de Michoacán, sufrió el ataque de varios hombres armados con rifles de asalto y granadas de fragmentación. No consiguieron matarla, pero sí a su marido y padre de sus tres hijos, José Sánchez Chávez. En cuanto se curó de sus heridas, sin alharacas mediáticas ni palabras grandilocuentes, María Santos regresó a sus labores como alcaldesa. Solo tres meses después, volvió a ser atacada, esta vez a la salida de un acto en la Tierra Caliente del Estado de Guerrero. La camioneta Ford Lobo que conducía su hermano, Benigno Gorrostieta, recibió 30 balazos. Tres de ellos hicieron blanco en el cuerpo de María Santos. En el tórax. En la pierna. En el abdomen.
Estuvo a punto de morir, pero –una vez más— María Santos Gorrostieta se recuperó de sus heridas y